domingo, 30 de noviembre de 2014

UN MODELO PARA EL PROCESO DE INNOVACIÓN





El modelo clásico del proceso de innovación venía a ser una secuencia de actividades que iban desde la ciencia a la sociedad. En la actualidad el proceso se entiende más complejo y en él se ven involucrados muchos agentes, desde la ciencia hasta los clientes y usuarios, en torno al concepto de innovación abierta.

En todo caso, y para nuestro propósito de aprender a innovar, podemos considerar tres etapas (Fig. 2) generales y básicas. La primera de ellas denominada Generación de Ideas y Conceptualización comprende actividades para encontrar ideas, combinarlas con otras, evaluarlas y realizar su síntesis en un concepto. En la segunda, Desarrollo y Demostración, se profundiza en la definición de la idea, se construyen prototipos y se realizan tests sobre la viabilidad de la idea. La tercera, Inversión y Comercialización, supone procesos de producción (en su caso) y lanzamiento al mercado.

 

Fig. 2 Etapas en el desarrollo de la innovación.


Las representadas en el modelo intervienen fundamentalmente, aunque no de forma exclusiva, en la etapa inicial del proceso innovador, como ya se ha indicado. El núcleo central del modelo, el Espacio Creativo, tiene que ver con el contexto en el que se realizan dichas actividades. Representa la componente social y organizativa del desarrollo de la creatividad. El Espacio Creativo debe de ser un ámbito estimulante para el desarrollo de la inteligencia creadora y da soporte a todas las actividades, no solo a las iniciales.

El modelo no considera las actividades aisladas de la realidad o del entorno (conocimiento y comportamiento de los destinatarios de la innovación, demandas o problemas sociales, por poner ejemplos) sino que reconoce importantes relaciones e intercambios con ‘el exterior’ en todas sus actividades, y especialmente en las primeras, tal como se indica.

Centrémonos ahora en el aspecto gráfico del modelo. La estructura general es una espiral. Esta figura quiere representar el carácter no lineal y dinámico del modelo, su aspecto iterativo, realimentado, creciente, propio de los procesos de creación. En su conjunto el proceso se puede ver también como un generador (creativo) de dos tiempos: divergencia (percibir, comprender, generar)-convergencia (evaluar, evolucionar, diseñar).

Pensamiento divergente y pensamiento convergente. Existen asimismo actividades en que predomina lo ‘receptivo’ (percibir, comprender...) y otras que podríamos considerar más ‘activas’ (generar, diseñar, entre otros). En conjunto, un ciclo que se puede repetir indefinidamente. El modelo plantea, como se ha dicho, una concepción basada en actividades básicas. Y añade la identificación de resultados para cada una de ellas. Plantear resultados intermedios facilita y estimula el aprendizaje. En realidad estos resultados no tienen por qué ser secuenciales, ni siquiera ser imprescindibles, sino dependientes del contexto y de la propia actividad y estilo creativo de cada persona. Pero para los primeros pasos en el aprendizaje del pensamiento innovador creemos que son muy útiles.